"El ejército y la iglesia, primeras escuelas de música"
"Las orquestas militares forman parte de todas las celebraciones oficiales, coronación, nacimientos en la familia real o en una familia de príncipes, fiestas religiosas. Allí se interpreta música de concierto, sinfonías y divertimentos musicales que pueden incorporar arreglos "eruditos" a partir de temas populares. Ahora bien, si la jerarquía militar se lo prohibe, los negros y mulatos son numerosos en el ejército en el que existen "batallones de gente de color". Se inician en los cobres, clarinetes, pífanos y tambores europeos de marchas militares y al mismo tiempo en todos los géneros musicales.
La iglesia también necesita cantantes e instrumentistas para acompañar su liturgia fundamentada en la de la iglesia sevillana. Las tradiciones del canto coral que han permanecido vivaces en Cuba se desarrollaron a través de la práctica del canto de iglesia: motetes, cánticos e historias sagradas. El órgano está presente en la música sagrada, pero también el arpa, el fagot, la viola, y el violín. Las iglesias se se vuelven verdaderas salas de concierto en las que instrumentistas y cantantes "de color" son particularmente apreciados. Además de la música europea allí se escuchan también composiciones de maestros cubanos. El ejemplo de Estéban Salas y Castro (1725-1803), director de la capilla de música de la catedral de Santiago de Cuba, es significativo. Él compone música litúrgica (misas, requiems, litanías, salmos pasionarias), pero también temas cantados en espagnol, lo que es rarísimo en la época en el marco religioso: poemas pastorales, villancicos, y diversos cantos a varias voces. Además de los instrumentos ya citados él utiliza el bajo continuo, la flauta, el oboe y el corno. Alejo Carpentier señala que ciertas características de la musica de Salas siguen perceptibles en las modalidades de escritura del danzón* a finales del siglo XIX (Alejo Carpentier, La música en Cuba, 1945.)".
* Danzón: primer género bailable considerado como totalmente cubano, en compás de 2 por 4, más lento que la contradanza y dividido en tres partes. Puramente instrumental en sus orígenes incluirá el canto a partir de los años treinta bajo la influencia del son.
in Roy, Maya, Musiques cubaines, Cité de la musique/Actes Sud, 1998. Traducido por Lumitorma.
martes, 30 de mayo de 2006
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